8 feb 2009

Lo mejor de ti


¡Hola a todos! Ayer leí una historia maravillosa que deseo compartir con todos ustedes. Es la historia de un matrimonio mayor que eran un gran ejemplo porque siempre sonreían y alentaban a los demás. Todo el mundo los amaba y, en especial, los más jóvenes. Después de décadas de matrimonio, seguían tratándose con respecto y honor.

A los ochenta y cinco años la señora murió. En su funeral su esposo, también octagenario, contó algo interesante. Dijo: {Hace unos quince años tuve un ataque al corazón. En el hospital mi esposa me dijo: "Amor, esto nos muestra lo frágil que es la vida. Podrías haber muerto. Desde ahora, cada noche antes de dormirnos quiero que nos besemos siete veces sólo para demostrarnos cuánto nos amamos y como señal de que no nos tomamos como si tal cosa". Y entonces, durante estos últimos quince o viente años, jamás nos dormimos sin antes besarnos siete veces}.

Esto es un hecho grandioso. La mujer vivía cada día como si fuera el último. Partió un día martes, pero el lunes por la noche había besado a su esposo siete veces y esa noche le había dicho cuánto lo amaba. Al acabar su vida, no tenía nada que lamentar porque había hecho de cada día uno especial. Ese último día de su vida lo vivió amando, en paz, disfrutando de cada momento.

El mensaje que quiero trasmitirles es que debemos de vivir así. Vivir cada día como un regalo. Debemos aprovecharlo al máximo. Sacúdete todo lo que siquiera tenga indicios de autocompansión y desánimo y encuentra un motivo para agradecer. Decide vivir cada día con estusiasmo. Levántante por las mañanas pensando en todo aquello por lo que sientes agradecimiento. Recuerda que tienes dentro las semillas de grandeza. Sal de la complacencia y sigue creciendo, buscando ir más alto. Tus mejores días están por venir.

Los quiere siempre

Imágen: Tree of Life, Tim Parish, 2008

No hay comentarios: